¿Periodista o Comunicador Social? O de cómo opinar sin carnet
José Roberto Duque, un excelente periodista y mejor cronista venezolano, ha iniciado una polémica a propósito de la reciente convocatoria al Premio Nacional de Periodismo en Venezuela, a través de su bitácora http://casadelperro.blogspot.com. La discusión apunta a elaborar una especie de juicio final contra el Colegio Nacional de Periodistas (CNP), ente convocante del premio, y a la revisión necesaria de ese enfoque legalista que obliga a los periodistas de opinión a inscribirse en el CNP para tener derecho a ocupar espacios mediáticos. El debate se torna revelador, pero creo que hace falta comenzar por el principio, dejando de lado esa idea romanticona del periodismo y aceptando que esa profesión ha sido siempre mercenaria, cuando no acomodaticia y clientelar. Desde los tiempos de la Revolución Francesa, cuando los periódicos se emplearon para listar nombres cuyas cabezas tenían que rodar y para atacar difamantemente a las personalidades políticas de la época, el periodismo ha sido un arma peligrosa, a veces ideológica, a veces política, pero sobre todo publicitaria. En el mundo del periodismo la ética profesional es la excepción, y se da más que por la influencia de códigos supraindividuales, por la condición educativa y humana de los hombres y mujeres que han desempeñado el ingrato rol de periodistas. Cuando se toca este tema recuerdo siempre una frase de John Doss Passos en Paralelo 42: "el anhelo de todo periodista era desentrañar el significado exacto de todo cambio operado en la realidad". Nótese que Doss Passos emplea el verbo en pasado y que comete una generalización, ambas cosas son características del periodismo más difundido sobre la tierra: el reporterismo noticioso, ese que se apega a la poco profesional y honesta "ley del tubazo".
Generalización, foco descontextualizado, escaso dominio del lenguaje, prisa epiléptica, condicionamiento fashion (ser periodista te da caché... y poder... Oh, el cuarto poder que ahora es el primero!) y ausencia de compromiso y responsabilidad social, son las características más notorias del periodismo... en todos los tiempos. Es por esa razón que un vendedor de pantaletas con éxito empresarial puede convertirse en dueño de un medio de comunicación social, que además asume el no poco pretencioso nombre de La Verdad. No conforme con eso, el vendedor de pantaletas se da el lujo de dictar cátedra sobre la materia comunicacional, asistido y aplaudido por los periodistas que laboran en su periódico.
Esto es y ha sido siempre el periodismo, digamos que en un buen porcentaje. ¿Cuánto le darían ustedes? ¿70 por ciento, tal vez?
Para colmo de males, alguien, intentando deslastrar al periodismo de esa característica, tuvo la infeliz idea de cambiar el nombre a la profesión y colocarle la de Comunicador Social, y ya comenzó con un desatino de pertinencia y de sentido. Comunicador social –se entiende semántica y filológicamente- es aquella persona que comunica algo (intereses, demandas, novedades, ideas, etc) a la sociedad, y eso lo hacen millones de personas cotidianamente. En consecuencia: TODOS SOMOS COMUNICADORES SOCIALES. Nadie puede tomar para sí, para su empleo particular y exclusivo, un derecho universal, un derecho de todos, el de comunicar a la sociedad donde se desenvuelve los pormenores, o las generalidades, de sus inquietudes, demandas, proyectos, certezas o dudas. Hay una excesiva pretensión en eso, o una soberana ignorancia. Creo, realmente, que en los modernos comunicadores sociales operan las dos.
El periodismo ha llegado a cultivar demasiadas pretensiones alejadas de una verdadera observación de sus deberes sociales, y peor lo ha hecho ese espécimen ambiguo que se ha dado en llamar comunicador social. El periodista es un profesional de la pesquisa cotidiana, alguien que recibe las herramientas técnicas necesarias para estructurar un acontecimiento relevante en noticia, que tiene el olfato desarrollado para captar el aroma seductor de la novedad y la afinación de sentido adecuada para medir la probabilidad de impacto social de un hecho, cualquiera que sea. Y ya ven, poco de esto lo da una escuela formal. La escuela formal da ciertas herramientas técnicas, un mediano y generalmente poco actualizado referente teórico, y nada, absolutamente nada, de responsabilidad ética. Es por eso que los buenos periodistas –es decir, los responsables, los éticos, los comprometidos con la responsabilidad que les demanda la sociedad a quien se deben, esa de desentrañar el significado exacto de todo cambio operado en la realidad- pocas veces salen de las escuelas. Quien viene de una escuela y es buen periodista, es porque viene de una familia que ha sido responsable moral y éticamente, o porque por alguna extraña o esotérica razón de su destino, se le desarrolló un obsesivo apremio por la correcta intención. La ética tampoco es un objetivo frío. En términos de responsabilidad social, la ética se reduce –o se explaya- en una subjetividad bien intencionada. Bien intencionada hacia el deber de servir con honestidad al público que requiere y demanda claridad informativa, honestidad de propósitos, equilibrio de sentidos y pluralidad de recursos.Reducir la capacidad y el derecho universal de opinar a la muestra de un número de registro colegial es el mayor exabrupto y el más insolente atentado que se puede cometer contra la sociedad, pero no sorprende este hecho, justo por las razones expuesta anteriormente y otras tanta que incluiré después, si prospera el debate.
Generalización, foco descontextualizado, escaso dominio del lenguaje, prisa epiléptica, condicionamiento fashion (ser periodista te da caché... y poder... Oh, el cuarto poder que ahora es el primero!) y ausencia de compromiso y responsabilidad social, son las características más notorias del periodismo... en todos los tiempos. Es por esa razón que un vendedor de pantaletas con éxito empresarial puede convertirse en dueño de un medio de comunicación social, que además asume el no poco pretencioso nombre de La Verdad. No conforme con eso, el vendedor de pantaletas se da el lujo de dictar cátedra sobre la materia comunicacional, asistido y aplaudido por los periodistas que laboran en su periódico.
Esto es y ha sido siempre el periodismo, digamos que en un buen porcentaje. ¿Cuánto le darían ustedes? ¿70 por ciento, tal vez?
Para colmo de males, alguien, intentando deslastrar al periodismo de esa característica, tuvo la infeliz idea de cambiar el nombre a la profesión y colocarle la de Comunicador Social, y ya comenzó con un desatino de pertinencia y de sentido. Comunicador social –se entiende semántica y filológicamente- es aquella persona que comunica algo (intereses, demandas, novedades, ideas, etc) a la sociedad, y eso lo hacen millones de personas cotidianamente. En consecuencia: TODOS SOMOS COMUNICADORES SOCIALES. Nadie puede tomar para sí, para su empleo particular y exclusivo, un derecho universal, un derecho de todos, el de comunicar a la sociedad donde se desenvuelve los pormenores, o las generalidades, de sus inquietudes, demandas, proyectos, certezas o dudas. Hay una excesiva pretensión en eso, o una soberana ignorancia. Creo, realmente, que en los modernos comunicadores sociales operan las dos.
El periodismo ha llegado a cultivar demasiadas pretensiones alejadas de una verdadera observación de sus deberes sociales, y peor lo ha hecho ese espécimen ambiguo que se ha dado en llamar comunicador social. El periodista es un profesional de la pesquisa cotidiana, alguien que recibe las herramientas técnicas necesarias para estructurar un acontecimiento relevante en noticia, que tiene el olfato desarrollado para captar el aroma seductor de la novedad y la afinación de sentido adecuada para medir la probabilidad de impacto social de un hecho, cualquiera que sea. Y ya ven, poco de esto lo da una escuela formal. La escuela formal da ciertas herramientas técnicas, un mediano y generalmente poco actualizado referente teórico, y nada, absolutamente nada, de responsabilidad ética. Es por eso que los buenos periodistas –es decir, los responsables, los éticos, los comprometidos con la responsabilidad que les demanda la sociedad a quien se deben, esa de desentrañar el significado exacto de todo cambio operado en la realidad- pocas veces salen de las escuelas. Quien viene de una escuela y es buen periodista, es porque viene de una familia que ha sido responsable moral y éticamente, o porque por alguna extraña o esotérica razón de su destino, se le desarrolló un obsesivo apremio por la correcta intención. La ética tampoco es un objetivo frío. En términos de responsabilidad social, la ética se reduce –o se explaya- en una subjetividad bien intencionada. Bien intencionada hacia el deber de servir con honestidad al público que requiere y demanda claridad informativa, honestidad de propósitos, equilibrio de sentidos y pluralidad de recursos.Reducir la capacidad y el derecho universal de opinar a la muestra de un número de registro colegial es el mayor exabrupto y el más insolente atentado que se puede cometer contra la sociedad, pero no sorprende este hecho, justo por las razones expuesta anteriormente y otras tanta que incluiré después, si prospera el debate.



7 Comments:
Liberar, abrir y democratizar en lugar de restringir: no es una consigna sino un objetivo. En esto creo que vamos mal. La gran paradoja de las Revoluciones incipientes consiste en que las ganas apuntan hacia la liberación pero siempre hay un espíritu conservador que se niega a abandonar las mieles (o la hiel) del pasado.
Interesante caso el venezolano. Tenemos la oportunidad de hacer el máximo ejercicio conocido de apertura y democracia (hay un mandato que nos ogliga a ello; estamos condenados a ser libres), pero los ciudadanos vamos más rápido que las instituciones.
Entre panas, allá en el 23 de Enero y en otros espacios, le tenemos un nombre a la necesidad de acabar con ese desperfecto repugnante: Misión Boves. El Lumpen en Positivo debe invadir las instituciones y embadurnarlas del ansia más primitiva de liberación, que es lo que nos mueve. Si no lo hacemos de esa forma, pasarán muchos años antes de que las instituciones nos igualen.
¿De qué va esta cháchara? Va por aquí: en Venezuela, la Iglesia y el Periodismo han pasado a ser las instituciones más retrógradas, reaccionarias y conservadoras. El mundo militar, que era per se otra de esas instituciones que estructuralmente no evolucionaban, ha dado un gigantesco paso al frente: los batallones de reserva son ahora un componente más de la Fuerza Armada y ésta no ha hecho explosión por ello. Los casos y las botas están viajando hacia la izquierda y eso levanta una brisa fresca del carajo.
En cuanto a la Iglesia, no es de extrañar que sí conserve su estatus de siempre; las religiones cumplen una función muy clara en el mundo y esa función consiste en reprimir, en indicarle al ser humano que todo cuanto le causa placer está mal. Eso no tiene arreglo. La Iglesia es una institución está jodida, tiene un defecto de fábrica imposible de corregir.
Pero lo del Periodismo sí que es sorprendente. Un oficio que necesita para su subsistencia y desarrollo vivir en las aguas de la libertad, se dedica ahora, en plena Revolución, a aferrarse a las candilejas del pasado. Esto no es un reclamo o un ataque en particular contra los medios de comunicación, contra los periodistas, contra las escuelas de Comunicación Social, contra el CNP o el Ministerio de Comunicación e Información: esto es una protesta contra la plasta de mierda en que se ha convertido el periodismo de mi país, y esto es un sistema que abarca a los medios, el gremio periodístico, la academia, la legislación. Se trata de un organismo enfermo, no de una simple gripe o un furúnculo aislado.
Se está obviando el hecho irrevocable de que ya los periodistas y los medios no son, a los ojos del ciudadano común, figuras intocables, inaccesibles, celestiales y respetables, sino un espacio de poder donde se ejerce la manipulación, la mentira y la mediocridad con una frecuencia lamentable. No hace falta forzar más el análisis; quien quiera dudar o rebatir tan sólo recuerde las fechas 11, 12 y 13 de abril de 2002.
Nice site!
[url=http://zlafvrhc.com/fato/afzk.html]My homepage[/url] | [url=http://xesikmhg.com/etxo/itai.html]Cool site[/url]
Well done!
My homepage | Please visit
Great work!
http://zlafvrhc.com/fato/afzk.html | http://gpzlxkht.com/ijxz/egnw.html
Thank you!
[url=http://fvrukabv.com/bryp/egrw.html]My homepage[/url] | [url=http://xvluqeao.com/sxfx/conw.html]Cool site[/url]
Good design!
My homepage | Please visit
Well done!
http://fvrukabv.com/bryp/egrw.html | http://mpggqzkt.com/aqbw/enhz.html
Publicar un comentario en la entrada
<< Home